Pude haber hecho algo distinto. Pero no. No lo hice. Pude estar donde las ciudades son iluminadas por torres gigantes de luz y sin embargo son entidades desiertas. Pude haber escrito una revista entera pero la historia fue otra. Pude haberme lanzado al vacío un día. Ahora no sé muy bien qué hago aquí, y siento que, como la historia de Sainz, bailo un tango tremendo, pero lleno de desasosiego. ¿No ha tenido usted la extraña sensación de no saber quién es? ¿De no saber qué es lo que quiere? Ahora no sé muy bien a dónde voy, y si la azotea es más limpia que la calle larga, o si el viejo beso, añejo como el vino, ya nunca más podrá ser dado. Todo el mundo se va. Todo el mundo es una planta, verde, alta, brillante. Y uno apenas si se mueve entre la tierra, si apenas puede soportar volar, si apenas puede vestirse por las mañanas. Soy un ser extraerrante. Pude haber estado hoy andando otro camino, pero me empecine en los objetos materiales, en la rúbrica de los contratos, en dejar pasar el tiempo; me concentré en el miedo. No faltará quien diga que el hubiera no existe, que hay que ver para adelante, que la fe muere al último, que cada quien marcha al ritmo de un tambor que suena de manera personalizada. Patrañas. A mí que me diga dios qué trama, qué destino miserable le sigue a este día tan cómico, qué paso en falso voy a dar cuando nadie me esté viendo, qué voluntad es la que escribe estas palabras si yo ya estoy en otro lado… A mí que dios me diga si la levedad del ser es a su semejanza o de una vez me voy yendo por donde vine. Espere, todavía no acabo, quisiera expresar mi condolencia por el mundo y enarbolar mi pesimismo, negativismo, noísmo y nihilismo. Condecorarme por alzar la voz de mi subconsciente, ese que, sí señor, es soberbio y se muere de envidia. Probablemente como el de usted. Quisiera decir que sólo soy un humano en su totalidad, cuyo espíritu quisiera ser libre pero ha caído en la cuenta de que es demasiado tarde. Y eso como que le duele y lo retuerce [al espíritu]. Finalmente, ¿quién soy yo para ser el añorado otro que me persigue como Paz a su otro Paz? ¿Quién soy como para vanagloriarme de la pena del otro y de condolerme frente al espejo por la vida que no pudo ser? … que no pudo. Que no fue. Que no es. ¿Quién sino simplemente el misterioso yo?
Los libros, la lectura y el Estado venezolano
Hace 4 horas




4 Injurias:
A mí me sigue pareciendo perturbador echar un vistazo a la vida de al lado, a la que pudo ser.
De nuevo, escrito soberbiamente, y de nuevo dejo un comentario inconsecuente.
Profundo, angustiante, tranquilo e incongruente. Congruente con el espíritu, pero con una nota de color, ocmo los cambios de tu blog. Me gusta mucho que le haya spuesto color. Saludos.
Mi querida Lady Mondegreen:
Sus comentarios nunca son inconsecuentes, si bien antes conllevan múltiples consecuencias de reflexión, de andares en el pensamiento. Agradezco en suma siempre sus comentarios.
Sí, es perturbador echarse un clavado al hubiera...
Un abrazo, que la sigo.
Lady Vivianne
Mi querida Herminia:
La vida tiene su escala de grises, pero a color sabe más. Que bueno que te guste la nueva presentación... quizá cambie un poco más, pero por lo menos ya modifiqué el estilo periódico que tantos años me acompañó.
Me gusta la incogruencia que uno tiene con la vida, y lo congruente, como dices, del espiritu.
Abrazo,
Lady Vivianne
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