Vallem nescire litteras

15 de abril de 2009

Luis de Sandoval y Zapata, poeta criollo. Interpretación de Angélica Maciel

En los sonetos de Luis Sandoval y Zapata (criollo, 1624?-1671) (Hallados por Plancarte; los 29 se encuentran publicados en Muerte y desengaño de la poesía mexicana de José Pascual Buxó, México, UNAM, 1975), se expresa “la conciencia torturada por el quevediano ‘recuerdo de la muerte’ ”, asimismo es una poesía que se avoca a la comprobación de la permanencia de lo fugitivo; nombra las experiencias del mundo. Enlazado más con Quevedo que con Góngora, Luis Sandoval y Zapata, a pesar de ser señalado como un poeta que trabajó la poesía amorosa, expresa en sus poemas el problema metafísico, la muerte, “la enfermedad del tiempo”, el desconsuelo existencial y la fugacidad de la belleza.
Transcribo un soneto, que tomo de Buxó de la página 133, que me ha fascinado en parte por su hermetismo en parte por la tremenda idea de expresarse dentro de la metafísica en el barroco (nótese acento en segunda y sexta):


A la materia prima


Materia que de vida te informaste,
¿en cuántas metamórfosis viviste?
Ampo oloroso en el jazmín te viste
y en la ceniza pálida duraste.


Después que tanto honor te desnudaste,
rey de las flores, púrpura vestiste;
en tantas muertas formas no moriste,
tu ser junto a la muerte eternizaste.


¿Qué discursiva luz nunca despiertes
y no mueras al ímpetu invisible
de las aladas horas, homicida?


¿Qué no eres sabia junto a tantas muertes?
¿Qué eres, naturaleza incorruptible,
habiendo estado viuda a tanta vida?


Mi humilde interpretación se basa en la posibilidad de que Sandoval y Zapata leyera a Tito Lucrecio Caro o conociera la doctrina de Epicuro. La materia primigenia, la materia de lo que todo está formado, la materia mínima y básica es el átomo. Esta materia prima es la que forma los seres vivos, la que los transforma. En Ampo oloroso en el jazmín te viste y en la ceniza pálida duraste, se observan quizá ejemplos de la transformación: esa misma materia formó parte de la blancura resplandeciente del jazmín y al tiempo es parte de la oscura ceniza, es parte de la vida y de la muerte, donde es también infinito. En Después de tanto honor te desnudaste, rey de las flores, púrpura vestiste: después de que la materia pierde sus propiedades, su beldad, su esencia, su reinado, vuelve a investirse como rey perenne, recupera su esencia. Se vacía y se llena. La materia es como una suerte de ave fénix (una figura recurrente en la poesía de Sandoval y Zapata). En otro aspecto,
la materia muere de tantas formas y tantas veces que logra la eternidad, o conserva su ser junto a la muerte, que es su compañera: nunca se destruye. Finalmente, el cuestionamiento de cuán sabia es la materia que ha sobrevivido al lado de tantas muertes, de tantas transformaciones. La materia es tan vieja como el tiempo. ¿Cuán sabia eres tú, materia, que hasta has sobrevivido al tiempo? ¿Qué eres, naturaleza incorruptible, habiendo estado viuda a tanta vida?: La misma pregunta ontológica del ser frente al no ser, frente a la esencia que lo construye, a la naturaleza incorruptible del átomo: ¿qué eres que acompañas a la vida y no mueres?

1 Injurias:

Drusila dijo...

Sabia interpretación. También se dice que está influido este poema por el pensamiento Aristotélico, específicamente, la teoría hilemórfica. Pienso exactamente como tú, que es la materia eterna como la divinidad al estar aquélla infusa de la esencia de ésta.
Gracias por esta interpretación que enriquece mi conocimiento sobre un gran poeta novohispano que merece de mi parte la tesis de licenciatura.