Hoy cumplo 30 años, y no sé qué escribir. Podría tal vez vanagloriar mi nombre, sentirme satisfecha, decir que soy feliz. No quiero. Pero tampoco se trata de enumerar las razones que construyen mi memoria con tabiques de recuerdos miserables. Así que ésta podría ser una carta que no hable de mí, o que sea escrita para ser en realidad una “carta en blanco”, de esas que dicen demasiadas cosas sin una sola palabra…
El otro día una fotografía de cuando tenía 18 años me conmovió el alma. Fue entender lo que significa el antes y el después. Un antes en que en verdad eres el otro de tu propio destino, y un después atemporal, disfórico, pleno tal vez. Y luego comprendí las razones del tiempo, y la extraña ciencia cierta de que uno cambia, madura, desmadura, crece… y entonces ya no es el otro reconocible de la infancia. El otro se ha ido, y nos queda un cascarón, como la piel de una serpiente, dispuesta a dejarnos desnudos, para entonces recrear el nuevo disfraz.
Por diferentes motivos, hoy comienza una nueva etapa en la vida y en el espacio que me corresponde. No sé que lo amerita, no sé nada en realidad. Sólo contemplo mis letras como lo más sagrado que me queda por guardar, y entonces por heredar a algún sueño del futuro. No tengo nada en este momento, nada material, nada que me dé paz en el espíritu, nada que ofrecer: sólo mis palabras. Ese es el sentido de mis 30 años, poder narrarlos, poder ser un cuentacuentos frente al espejo y un payaso para reírme de mí misma, aquí, sin piel, sin tejer aún ningún antifaz. Vulnerable.
Treinta años. Se oye y retumba en el eco. Treinta. Y entonces me doy cuenta que han pasado 15 años desde aquella vez. Y más años ya desde que te conocí, desde que reconocí en tu mirada mi única alegría, mi esperanza para seguir adelante, aunque a veces sea parte del destino decirnos que no. Te agradezco, infinito, magia.
Bien, y todo esto para qué. Para humildemente reconocer que estoy aquí… y me gusta estar viva.
Me abrazo, me celebro, y admito que debajo de toda mi maldad, de todo mi nihilismo y de mis llantos de amargura, nace una sonrisa torcida, llena de fe. ¡Bravo!
El otro día una fotografía de cuando tenía 18 años me conmovió el alma. Fue entender lo que significa el antes y el después. Un antes en que en verdad eres el otro de tu propio destino, y un después atemporal, disfórico, pleno tal vez. Y luego comprendí las razones del tiempo, y la extraña ciencia cierta de que uno cambia, madura, desmadura, crece… y entonces ya no es el otro reconocible de la infancia. El otro se ha ido, y nos queda un cascarón, como la piel de una serpiente, dispuesta a dejarnos desnudos, para entonces recrear el nuevo disfraz.
Por diferentes motivos, hoy comienza una nueva etapa en la vida y en el espacio que me corresponde. No sé que lo amerita, no sé nada en realidad. Sólo contemplo mis letras como lo más sagrado que me queda por guardar, y entonces por heredar a algún sueño del futuro. No tengo nada en este momento, nada material, nada que me dé paz en el espíritu, nada que ofrecer: sólo mis palabras. Ese es el sentido de mis 30 años, poder narrarlos, poder ser un cuentacuentos frente al espejo y un payaso para reírme de mí misma, aquí, sin piel, sin tejer aún ningún antifaz. Vulnerable.
Treinta años. Se oye y retumba en el eco. Treinta. Y entonces me doy cuenta que han pasado 15 años desde aquella vez. Y más años ya desde que te conocí, desde que reconocí en tu mirada mi única alegría, mi esperanza para seguir adelante, aunque a veces sea parte del destino decirnos que no. Te agradezco, infinito, magia.
Bien, y todo esto para qué. Para humildemente reconocer que estoy aquí… y me gusta estar viva.
Me abrazo, me celebro, y admito que debajo de toda mi maldad, de todo mi nihilismo y de mis llantos de amargura, nace una sonrisa torcida, llena de fe. ¡Bravo!




3 Injurias:
Me gustó mucho lo que escribes; me gustó cómo lo escribes, pero me gustó más lo que sientes, lo que puedes expresar y lo que no. Felicidades amiga.
Muy feliz cumpleaños, va un abrazo desde Zamora. ¡Qué abunde la cerveza!
Heriberto.
una sutil invitación, nos alagaria su presencia: http://sites.google.com/site/ellaberintodelaquimera/
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